¿Cuándo empieza la vendimia? Es la pregunta más repetida en visitas a viñedos y bodegas de Lanzarote.
La fecha oficial es la primera mitad del mes de julio pero ésta es la fecha en la que se recolectan los primeros racimos. Soy de las que piensa que la vendimia empieza mucho antes. El trabajo de campo, el clima y las decisiones tomadas son los que terminan escribiendo la historia de cada cosecha.
Empieza la vendimia en Lanzarote
Hace dos semanas comenzó oficialmente la vendimia en Lanzarote, un momento que representa mucho más que el comienzo de la recogida de la uva. Es el resultado de un año entero de trabajo, observación y adaptación al territorio.
Bodegas El Grifo suele ser la primera en recoger los racimos, un gesto que, sin estar escrito en ninguna norma, marca simbólicamente el comienzo de la vendimia en la isla. Como en todos los ámbitos hay tradiciones que se reinventan, que cambian para adaptarse a los nuevos tiempo. Este año, algunas de las bodegas más tradicionales se adelantaron en la cosecha y, al menos oficialmente, rompieron con esta tradición no escrita.
Generalmente, en muchos viñedos, las primeras uvas se destinan a la elaboración de espumosos. Al vendimiarse antes, conservan una mayor acidez natural, una característica fundamental para este tipo de vinos.
La producción de espumosos en Lanzarote es una realidad cada vez más consolidada. En los últimos años, varias bodegas de Lanzarote han apostado por elaborar este tipo de vino, reflejando la capacidad de innovación de la viticultura insular sin perder su vínculo con el territorio.
Previsiones de la vendimia 2026
La vendimia en Lanzarote este año comienza con un moderado optimismo. Tras dos cosechas especialmente cortas, el sector espera recuperar parte de la producción y acercarse a los niveles de 2023, cuando se superaron los tres millones de kilos de uva. En 2024 la cosecha descendió hasta los 1,2 millones de kilos y en 2025 rondó los 800.000. Todavía no existen previsiones oficiales para este año; aún es pronto para dar datos porque, como dicen muchos bodegueros, hasta que el último racimo no llegue a la bodega, cualquier previsión sigue siendo solo una estimación.
La vendimia no empieza cuando se corta el primer racimo
Cuando pensamos en la vendimia, la imagen que suele venirnos a la cabeza es la de los viticultores recogiendo la uva en pleno verano. Pero. como decía al principio, éste es solamente el momento más visible de todo el ciclo de la vid, esta escena representa solo el último capítulo de una historia que comienza muchos meses antes.
Cada cosecha se construye lentamente.
A lo largo del año, el viñedo atraviesa diferentes etapas: la poda de invierno, el brote de las primeras hojas, la floración, el desarrollo de los racimos y, por fin, la maduración. Mientras la planta evoluciona, los viticultores observan cada parcela casi a diario, pendientes de la lluvia, del viento, de las temperaturas y de cualquier cambio que pueda influir en la calidad de la uva. Son momentos delicados en los que hay que tomar decisiones que luego influyen en el producto final.
En Lanzarote esa incertidumbre forma parte de la propia identidad de la viticultura. Cada año es diferente y obliga a adaptarse constantemente. No existen dos campañas iguales porque tampoco existen dos inviernos, dos primaveras o dos veranos idénticos. Y esta incertidumbre es aún más visible en los últimos años, con un clima muy inestable.
Comprender todo ese proceso cambia también la forma de mirar la vendimia. El corte del primer racimo deja de ser un comienzo para convertirse en el resultado visible de un año entero de trabajo, observación, decisiones y paciencia. Por eso en territorios como el de Lanzarote la vendimia se transforma en una verdadera fiesta, a la que se une todo el mundo y a la que diferentes bodegas invitan a participar.
¿Cómo se presenta la vendimia en Lanzarote?
Ya está clara una cosa: tenemos que esperar finales de agosto para conocer los resultados definitivos de la vendimia en Lanzarote este 2026. A lo largo de todo el año las condiciones metereológicas han jugado un papel importante en el viñedo.
El invierno dejó lluvias abundantes, una noticia muy positiva para el viñedo después de varias campañas de baja producción. Sin embargo, esa misma humedad favoreció también la aparición de enfermedades fúngicas como el mildiu y el oidio, obligando a realizar un seguimiento constante de la evolución de las parcelas.
Con la llegada del verano, el escenario volvió a cambiar. El aumento de las temperaturas y varios episodios de calor durante las últimas semanas han recordado, una vez más, que el equilibrio del viñedo depende de muchos factores que evolucionan casi a diario. Y fue la última ola de calor que obligó a adelantar el comienzo oficial de la vendimia.
Qué nos enseñan los viñedos de Lanzarote durante la vendimia
Para quien visita Lanzarote durante estas semanas, la vendimia ofrece una oportunidad poco habitual: observar un paisaje en pleno movimiento. Durante gran parte del año, el trabajo que hay detrás de cada viñedo permanece casi invisible. Sin embargo, cuando comienza la vendimia en Lanzarote, ese esfuerzo se hace visible y permite comprender mejor la relación entre el territorio y quienes lo cultivan.
La Geria es el paisaje vitícola más conocido de Lanzarote y el lugar donde muchos viajeros descubren por primera vez la singularidad de esta forma de cultivar la vid. Sin embargo, la vendimia también forma parte del día a día en otras zonas vitícolas de la isla, donde el ritmo de trabajo responde a las mismas preguntas: cuándo recoger la uva y cómo hacerlo en el momento adecuado.

Acercarse a los viñedos durante estas semanas permite comprender que detrás de cada botella hay mucho más que una cosecha. Hay un paisaje agrícola, una forma de trabajar, unos conocimientos transmitidos durante generaciones y una comunidad que sigue adaptándose, año tras año, a un territorio tan complejo como extraordinario.
Cuando entendemos todo esto, la vendimia deja de ser únicamente la recogida de la uva. Se convierte en una oportunidad para leer el paisaje y comprender que el vino es, en realidad, una de las formas en las que un territorio cuenta su propia historia.
En el vino, el momento también forma parte del origen
Cada vendimia cuenta la historia de un territorio
Cada verano muchas personas estamos pendientes de la fecha en la que comienza la vendimia, de la cantidad de uva que podría recogerse o de cómo se presenta la cosecha. Son datos importantes porque ayudan a comprender la evolución de la viticultura lanzaroteña. Pero, detrás de esas cifras existe una historia mucho más amplia.
Ninguna vendimia se parece a la anterior. Cada cosecha refleja un año irrepetible y resume la relación entre la naturaleza, el conocimiento acumulado por quienes trabajan la viña y las decisiones que se han tomado durante todo el ciclo vegetativo de la vid.
Cuando finalmente la uva entra en la bodega, comienza otra etapa igual de importante: la elaboración del vino. Pero, en cierto modo, lo esencial ya ha sucedido. El territorio, el clima y el trabajo del viticultor ya han dejado su huella en cada racimo. La bodega transformará esa uva en vino; el paisaje llevaba meses escribiendo su historia.
Por todo esto, me gusta decir que el vino no es el punto de partida. Es la consecuencia de un territorio, de un clima, de una cultura y de las personas que los mantienen vivos. Quizá por eso, cuando abrimos una botella de vino, también estamos abriendo una pequeña parte de la historia del lugar del que procede. Y aprender a leer esa historia es, para mí, una de las formas más enriquecedoras de comprender un territorio.
El vino no explica un territorio. Es el territorio quien se expresa a través del vino.
