Vinos de Lanzarote: la recompensa a una viticultura heroica
La vendimia 2024 ya ha comenzado en Lanzarote. Como cada año, marca uno de los momentos más esperados en el calendario agrícola de la isla.
A mediados de julio algunas bodegas ya han iniciado la recolección de la uva, y otras lo harán proximamente. La vendimia llega de forma escalonada, según la maduración de las uvas en cada zona vitivinícola de la isla.
Pero para entender realmente qué significa la vendimia en Lanzarote, primero hay que mirar al paisaje. Aquí el viñedo no se cultiva como en otras regiones vinícolas. Las cepas crecen en hoyos excavados en ceniza volcánica, protegidas del viento por muros de piedra; pero también en zancas o chabocos según las características del terreno.
Cada una de estas técnicas responde a un lugar concreto de la isla.
Cómo nacen los vinos de Lanzarote
Puede parecer casi magia, pero no lo es. La excelente calidad de los vinos de Lanzarote es el resultado de la capacidad de adaptación de nuestros campesinos.
Tras las erupciones volcánicas del siglo XVIII, gran parte del territorio quedó cubierto por una gruesa capa de ceniza volcánica. Lejos de abandonar la tierra, los agricultores supieron aprovechar este paisaje desarrollando técnicas de cultivo únicas.
Así nace La Geria, un paisaje vitivinícola muy singular que llama la atención por sus hoyos excavados en ceniza volcánica.

La Geria es considerada la zona vitivinícola por excelencia de la isla. Sin embargo, no es la única forma de cultivar la vid en Lanzarote. En otras zonas del territorio se utilizan técnicas diferentes, adaptadas a las características del suelo y del paisaje. Este sistema de cultivo está reconocido por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vinos de Lanzarote.
Sin embargo, las técnicas utilizadas no influyen en la calidad de los vinos de Lanzarote.
A los origenes de los vinos de Lanzarote
Antes de las erupciones volcánicas del siglo XVIII, el valle de La Geria era una zona de cultivo de cereales. El paisaje que hoy conocemos es el resultado directo de unas erupciones que duraron seis años.
Durante este largo periodo, grandes cantidades de ceniza volcánica cubrieron amplias zonas de la isla. Los antiguos campos agrícolas quedaron enterrados bajo una capa de ceniza que en algunos lugares alcanzaba varios metros de espesor.
Tras el final de las erupciones, algunos propietarios intentaron recuperar las tierras retirando la ceniza acumulada. Sin embargo, pronto se hizo evidente que eliminar aquella enorme cantidad de material volcánico era prácticamente imposible.
Fue entonces cuando los campesinos comenzaron a experimentar con una solución diferente; empezaron a excavar en la ceniza volcánica hasta alcanzar el suelo fértil que había quedado debajo. En el fondo de esos hoyos plantaron las vides y dejaron la ceniza alrededor de la planta.
Así nació el sistema de cultivo que hoy caracteriza el paisaje de La Geria.
Y los vinos más conocidos de Lanzarote provienen de bodegas situadas en esta zona.
El poder de las cenizas volcánicas y de los vientos
Los agricultores de Lanzarote pronto comprendieron que el rofe o lapilli, podía convertirse en un gran aliado para el cultivo.
La ceniza volcánica tiene una doble función:
- reduce la evaporación del agua del suelo
- ayuda a conservar la escasa humedad disponible.
Además, durante la noche el lapilli es capaz de captar la humedad del ambiente y del rocío; esto contribuye a mantener el suelo ligeramente húmedo incluso en un clima tan seco como el de Lanzarote.
Este peculiar cultivo da a los vinos de Lanzarote una peculiaridad única e inconfundible a la hora de catarlos. Los minerales del suelo volcánico son muy presentes en casi todos los vinos de Lanzarote.
Sin embargo, el agua no era el único desafío para los agricultores. En Lanzarote soplan con frecuencia los vientos alisios del noreste, que pueden dañar las plantas jóvenes y dificultar su crecimiento.
Para proteger las vides del viento, los campesinos comenzaron a recoger las piedras volcánicas de los campos y a construir pequeños muros semicirculares de piedra, conocidos como zocos. Estos muros actúan como barreras frente al viento, creando un espacio más protegido donde la vid puede desarrollarse.
La combinación de hoyo, lapilli y zoco forma así el sistema tradicional de cultivo que caracteriza el paisaje vitivinícola de La Geria.
Más allá de La Geria
Cuando se habla del viñedo de Lanzarote, La Geria suele ser la imagen que viene primero a la mente. Sus característicos hoyos excavados en la ceniza volcánica se han convertido en uno de los paisajes agrícolas más reconocibles de la isla.
Sin embargo, La Geria no es la única zona vitivinícola de Lanzarote. El cultivo de la vid se extiende también por otras áreas de la isla, donde el paisaje, el tipo de suelo y el espesor de la ceniza volcánica son diferentes.
En estas zonas los agricultores han desarrollado otras formas de cultivo adaptadas al territorio, como el cultivo en zancas o el aprovechamiento de chabocos naturales. Cada una de estas técnicas responde a las condiciones específicas de cada lugar y forma parte del ingenio agrícola que caracteriza al viñedo lanzaroteño.
Por eso, para comprender realmente el paisaje del vino en Lanzarote, es necesario mirar también más allá de La Geria.
Masdache
Masdache, situada en el centro de la isla y considerada una de las zonas históricas del viñedo lanzaroteño. Aquí la capa de ceniza volcánica es mucho menos profunda que en La Geria, lo que ha llevado a desarrollar otras técnicas de cultivo adaptadas al terreno.
En lugar de excavar grandes hoyos, en muchas parcelas se utiliza el sistema de zancas, una forma de plantación que permite aprovechar el suelo fértil y proteger las vides en un paisaje donde el lapilli es más superficial.
Estas adaptaciones muestran cómo el cultivo de la vid en Lanzarote está profundamente ligado al territorio: cada zona ha desarrollado sus propias soluciones para convivir con un paisaje volcánico, seco y expuesto al viento.
En esta zona, incluso antes de que nacieran los vinos de Lanzarote, se cultivaba la vid para producir aguardiente, exportada luego al continente, especialmente al Reino Unido

Estas diferentes formas de cultivo muestran cómo los agricultores de Lanzarote han sabido adaptarse a un territorio volcánico extremadamente duro. Dependiendo de la profundidad de la ceniza volcánica, de la presencia de roca o de la exposición al viento, el viñedo se planta en hoyos, zancas o chabocos, y se protege mediante zocos de piedra.
Cada una de estas técnicas está ligada a un paisaje concreto de la isla y forma parte de un conocimiento agrícola transmitido durante generaciones. A continuación, veremos otro ejemplo de esta adaptación del viñedo al territorio en la zona norte de Lanzarote.
Ye – Lajiales
Es la tercera zona de cultivo de vid de Lanzarote; quizás la menos conocida, la que se encuentra en el norte de la isla y, según algunos documentos, donde realmente se empezó a cultivar la vid incluso antes de 1730. También es la zona que menos uva/vino produce con respecto a las dos anteriormente mencionadas.
La uva cultivada aquí, en sus principios, era la moscatel y la vijariego, según algunas fuentes de la época . Pero aún no se producía el vino de Lanzarote. La uva era usada para las pasas.
Muchos de los vinos de Lanzarote de la actualidad provienen de bodegas que tienen viñedos en esta zona.
Los viñedos de Tinajo
Otra de las zonas donde se cultiva la vid en Lanzarote se encuentra en el municipio de Tinajo, en el oeste de la isla. El paisaje agrícola aquí es diferente al de La Geria y también al de Masdache, ya que la presencia de ceniza volcánica es más irregular y el terreno combina áreas cubiertas de lapilli con zonas donde aflora la roca volcánica.
En muchas parcelas de Tinajo la vid se planta aprovechando pequeñas acumulaciones de suelo y lapilli, utilizando sistemas de cultivo adaptados a un terreno más abierto y menos profundo que el de La Geria. Las plantas suelen estar protegidas del viento mediante muros de piedra volcánica que delimitan las parcelas o mediante pequeños zocos construidos alrededor de las cepas.
Este tipo de viñedo forma parte del mosaico agrícola tradicional de la isla y muestra, una vez más, cómo el cultivo de la vid en Lanzarote se adapta constantemente a las condiciones del territorio. Cada zona desarrolla sus propias soluciones para convivir con un paisaje volcánico, seco y expuesto al viento.
El cultivo de la vid en Lanzarote es el resultado de siglos de adaptación a un territorio volcánico, seco y expuesto al viento. Desde los hoyos de La Geria hasta las zancas de otras zonas vitivinícolas o los chabocos del norte de la isla, cada técnica refleja el ingenio de los agricultores que han sabido transformar un paisaje difícil en uno de los viñedos más singulares del mundo.
