Antes de caminar: aprender a leer los viñedos de Lanzarote
¿Quieres conocer los viñedos de Lanzarote ? Si quieres conocerlos de verdad, no te limites a caminar entre parras. En tus rutas entre viñedos, presta atención a lo que el paisaje te enseña.
Cada zona vitivinícola de la isla cuenta una historia diferente. En La Geria, Masdache, Tinajo o el norte de Lanzarote, el paisaje cambia porque también cambia la forma de cultivar.
Este post no es una lista de rutas entre viñedos. Es un apoyo que te ayduará a interpretar lo que puedes ver en tus rutas.
Viñedos de Lanzarote: La Geria y el origen del paisaje
Los viñedos en La Geria nacen de las erupciones del siglo XVIII. Antes de 1730, esta zona era ya agrícola. Tras las erupciones, una capa profunda de ceniza volcánica cubrió los antiguos cultivos de cereales. En lugar de rendirse, los agricultores excavaron hoyos hasta alcanzar el suelo fértil y plantar la vid.
Caminar por esta zona permite entender cómo el territorio condiciona la agricultura. Y también por qué este paisaje no se repite en ningún otro lugar del mundo. A continuación un paseo sencillo para un contacto de cerca con los viñedos de la zona.
También puedes recorrer los viñedos de las zonas más altas, en las laderas de Montaña Guardilama. El paisaje aquí te sorprenderá. En este caso, si decides recorrer esta ruta ve preparado. Agua, zapatos cómodos, protección solar y cortaviento deben ser tus aliados siempre.
Masdache y el cultivo en chabocos
Los viñedos de Lanzarote en la zona de Masdache muestran una forma de cultivo que se adaptó a la lava.
En las zonas de malpaís, donde la superficie es roca volcánica compacta, no es posible cultivar de forma convencional. Los agricultores aprovecharon fracturas naturales en la lava o las perforaron hasta llegar al suelo fértil que se encuentra debajo. Así nacen los chabocos. Si decides visitar la Bodega El Grifo, en sus jardines podrás ver algunos de los chabocos más antiguos de Lanzarote, porque fue aquí donde nacieron estos primeros viñedos.
En el fondo de estas cavidades es donde se planta la vid, que crece hacia arriba hasta alcanzar la superficie. En algunos casos, el tronco puede ser largo antes de formar la parte aérea de la planta. Este sistema crea un entorno protegido. La propia roca actúa como refugio frente al viento, y en algunos casos se refuerza con muros de piedra para evitar la entrada de animales.
Además de vid, estos espacios se han utilizado tradicionalmente para otros cultivos, como higueras, aprovechando ese microclima más estable.
Caminar por Masdache es caminar sobre lava. Y entender que aquí el cultivo no se adapta al suelo: lo atraviesa. Y aquí te dejo otra ruta
Viñedos de Lanzarote: Tinajo y el paisaje del enarenado
Aquí hay un cambio claro respecto a La Geria o Masdache. La capa de ceniza volcánica es más fina y el paisaje se abre más. Desaparecen los grandes hoyos y los chabocos y el viñedo se organiza en parcelas más amplias cubiertas por una capa de rofe. Es lo que se conoce como enarenado.
Esta técnica consiste en cubrir el suelo con ceniza volcánica para conservar la humedad y proteger la tierra fértil. A diferencia de La Geria, donde el cultivo se adapta a una gran profundidad de ceniza, aquí el enarenado es más superficial y permite una mayor densidad de plantas. Los muros de piedra delimitan las parcelas y ayudan a proteger las cepas del viento, creando un paisaje más ordenado y lineal.
Este mismo principio de cultivo, basado en el enarenado, se repite también en algunas zonas del norte de la isla, aunque en contextos paisajísticos diferentes. En el norte los viñedos se encuentran en la zona del Malpaís de La Corona.
Los viñedos del norte de Lanzarote
Los viñedos de Lanzarote en el norte de la isla se desarrollan en un paisaje muy distinto al del centro y oeste.
En esta zona, el cultivo de la vid es anterior a las erupciones del siglo XVIII. Antes de que el vino tuviera el papel que tiene hoy, la uva se utilizaba principalmente para la producción de pasas, durante mucho tiempo una de las pocas frutas disponibles en la isla.
En las laderas del volcán de La Corona, el viñedo aparece integrado en un entorno más diverso, donde la vid convive con otros cultivos como la tunera o la higuera. Aquí el paisaje no es uniforme, sino una combinación de parcelas agrícolas adaptadas a la pendiente y al uso tradicional del suelo.
Al caminar por esta zona, lo que se percibe es una mayor mezcla: muros de piedra, pequeñas parcelas y distintos cultivos que se alternan en el territorio. En algunos casos, la vid se cultiva sobre capas de rofe más superficiales, siguiendo un principio similar al del enarenado, pero adaptado a un paisaje más fragmentado.
Esta convivencia entre cultivos no es casual. Las tuneras y las higueras ayudan a romper el suelo y facilitan el desarrollo de las raíces de la vid, que son más pequeñas. De esta forma, la parra puede encontrar mejor el camino hacia la tierra fértil.
Caminar por el norte de Lanzarote no es solo recorrer viñedos, sino entender un paisaje agrícola más antiguo, donde la vid forma parte de un sistema más amplio.
Caminar para entender el territorio
Cuando caminamos, debemos prestar atención a lo que la naturaleza nos muestra. El paisaje es el reflejo de la relación entre el territorio y las personas que lo han trabajado. No debemos olvidar que formamos parte de ese equilibrio, un ciclo que se mantiene en el tiempo siempre que lo respetemos.
